El convertirme en una narradora de audiolibros ha sido una experiencia emocionante y gratificante.
Cada libro es un nuevo reto, es tratar de entender por qué un usuario elige ese título y hacer todo lo posible porque se quede escuchando y atraparlo en los primeros minutos. Es entender a los personajes, imaginar cómo quieren contar su historia, pero sobre todo se trata de honrar el trabajo del autor, pues sin importar el tipo de texto, el número de páginas, si es ficción o no ficción, escribir un libro es una labor que no cualquiera realiza.
También es participar en un proceso en el que se involucra mucha gente, desde el autor, la editorial, el estudio, quienes coordinan, las voces adicionales, quienes corrigen, el director que te acompaña, ingenieros, productores, plataformas de difusión, etc., es un equipo enorme y maravilloso el que se encuentra detrás de cada narración.
El poder dedicar, más o menos 4 horas, a leer sin distracciones y que… ¡además me paguen! sin duda se trata del mejor trabajo del mundo.